

La falta de inversión en proyectos de infraestructura golpea con fuerza a la industria maderera argentina, un sector que depende en gran medida del consumo interno y de la demanda de insumos para la construcción. Los aserraderos, especialmente los de madera verde, están pasando un momento complejo.
El secretario general de Faima, Daniel Vier, describió a la industria de la madera como un pilar de las economías regionales, ya que genera alrededor de 60.000 empleos directos y una cifra similar en puestos indirectos. Sin embargo, la retracción del consumo y, en particular, la suspensión de proyectos de infraestructura, están afectando directamente a las empresas.
Los aserraderos que producen estos materiales están pasando un momento complejo. “Es tremendo el golpe que recibe Entre Ríos con su industria de madera verde, lo que nosotros llamamos madera verde, que es el eucalipto sagrado, simplemente en postes de tirantes para hacer tribunales para empotrado, por ejemplo”, describió.
Estos productos son esenciales en proyectos municipales, como paradas de colectivo y puentes peatonales, pero la demanda ha desaparecido.
Productividad vs. Competitividad
A pesar de su alta productividad, la industria no logra ser competitiva a nivel internacional. Vier destacó que las fábricas argentinas de muebles RTA (listos para armar) tienen niveles de productividad similares a los de Italia, con una capacidad de producción de entre 6.000 y 7.000 unidades por día. “El complejo mueblero de mueble plano de Cañada de Gómez y toda la zona de Córdoba y Rosario tiene niveles de productividad parecidos a los italianos”, afirmó.
Sin embargo, los altos costos logísticos y energéticos comprometen su competitividad. Poner un metro cúbico de madera de Misiones o Entre Ríos en un barco para exportación puede costar más de 60 dólares, mientras que a Brasil le cuesta la mitad y a Chile tan solo 15 dólares. Esta falta de competitividad, sumada a la retracción del consumo, golpea con dureza a un sector que depende en un 80% del mercado interno.
Con los antecedentes citados mas arriba, Vier afirmó que la industria de la madera tiene grandes oportunidades de crecimiento y diversificación. La construcción con madera se destaca como una alternativa sostenible e innovadora, y se busca la incorporación de prácticas de economía circular y la expansión de las exportaciones de productos con mayor valor agregado.
Para superar la crisis, el sector insiste en la necesidad de una articulación público-privada que promueva la recuperación de la actividad. (NAP)