El partido bonaerense de 9 de Julio se mantiene en una situación de alta vulnerabilidad hídrica tras haber sido el distrito más afectado por las inundaciones del año pasado en el centro y oeste de la provincia de Buenos Aires. Aunque las condiciones climáticas del verano facilitaron el retiro de gran parte de la masa líquida superficial, los productores agropecuarios locales manifestaron que el riesgo subsiste debido a la falta de obras de infraestructura estructurales.
La principal preocupación de la comunidad rural se concentra en la próxima primavera ante los pronósticos que señalan la probable configuración de un nuevo fenómeno climático El Niño. Esta perspectiva genera alarma en la región, dado que dicho evento meteorológico suele acarrear precipitaciones superiores a los promedios normales. Los especialistas del sector indican que los perfiles del suelo permanecen completamente saturados, lo que restringe la capacidad de absorción de la tierra.
El impacto económico y productivo derivado de las inundaciones previas alteró severamente los esquemas tradicionales de la zona. Durante la campaña anterior, la superficie destinada a la agricultura sufrió una reducción aproximada del 45% respecto de las proyecciones iniciales, obligando a realizar siembras tardías entre los meses de diciembre y enero. Por su parte, la actividad ganadera registró una caída de unas 20.000 cabezas de ganado bovino, afectando el stock histórico del partido.
"Hoy estamos llenos de agua abajo. Cualquier lluvia importante nos deja nuevamente fuera de juego", aseguró Hugo Enríquez, presidente de la Sociedad Rural de 9 de Julio, en declaraciones radiales a Agroindustria en foco por Eco Medios AM 1220. El dirigente gremial remarcó que las intervenciones y los trabajos de mantenimiento realizados en los canales aliviadores resultaron insuficientes, y advirtió que un evento meteorológico moderado replicaría el escenario crítico vivido anteriormente.
Respecto de la gestión pública de la emergencia, las entidades rurales locales diferenciaron el accionar de los distintos estamentos gubernamentales. Mientras destacaron el despliegue de los recursos municipales disponibles y el aporte técnico provincial en maquinaria para la limpieza de las vías de escurrimiento, cuestionaron el desempeño de la administración nacional. Los productores calificaron la asistencia federal como escasa y distante de los requerimientos reales del sector productivo.