El estudio se realizó en el sudeste bonaerense y la Cuenca del Salado, con la colaboración de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), el Movimiento CREA y la Sociedad Rural Argentina (SRA). Según el relevamiento, las dificultades para circular generan demoras en el retiro de la producción y un incremento de los costos logísticos.
El 68 por ciento de los productores aseguró haber sufrido pérdidas económicas reales por las dificultades para sacar la producción de los establecimientos, mientras que el 59 por ciento estimó que el deterioro de los caminos eleva los costos logísticos en más de un 10 por ciento.
Entre las principales fallas detectadas aparecen la presencia masiva de pozos, deformaciones y deficiencias en el escurrimiento del agua. El informe señala que el 94% de los caminos relevados se encuentra al mismo nivel o por debajo de los campos, por lo que terminan funcionando como canales naturales de desagüe. Aunque existen zanjas y cunetas, gran parte se encuentra obstruida o sin mantenimiento.
Como alternativa, siete de cada diez encuestados consideraron necesaria una mayor coordinación entre los gobiernos municipales y los productores, y la misma proporción manifestó su disposición a integrar consorcios o mesas de trabajo. Entre las obras prioritarias, el 45% propuso estabilizar el suelo con cemento o tosca y el 30% reclamó elevar el nivel de los caminos. El documento concluye que, sin inversión sostenida y una planificación estratégica, el deterioro continuará trasladando costos al sector productivo y condicionando la vida de las comunidades rurales.
En Argentina existen más de 500.000 kilómetros de caminos rurales, de los cuales aproximadamente 260.000 se encuentran en la pampa húmeda. Estas trazas representan el 82% de la red vial nacional y dependen mayoritariamente de las administraciones municipales, aunque el estudio sostiene que continúan relegadas en la planificación y en las políticas públicas.