El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, protagonizó una recorrida por las instalaciones de la Escuela de Educación Secundaria Agraria N° 1 de Alberti, donde buscó mostrarse cercano al sector productivo y a los jóvenes estudiantes del interior bonaerense. Sin embargo, la bajada de línea del cacique del conurbano sobre "la Argentina que soñaron nuestros abuelos" quedó opacada por la inminencia del juicio oral en su contra por abusos y acoso sexual tras la denuncia presentada por su exsecretaria, Melody Rakauskas.
Durante la visita, en la que estuvo acompañado por autoridades locales y directivos del establecimiento, Espinoza intentó utilizar el predio escolar como plataforma para un encendido discurso de tinte emotivo y nacionalista. Mientras ponderaba el valor de la educación pública en el campo y la formación de los futuros productores, el presidente de la Federación Argentina de Municipios deberá responder en la Justicia, procesado por desobediencia a una orden judicial e imputado por abuso sexual gravemente ultrajante, una causa que lo sitúa al borde del banquillo de los acusados.
El contraste entre el tono conmovedor que pretendió imprimir a su paso por la escuela agraria y la gravedad del expediente judicial generó fuerte malestar en sectores de la comunidad local y del ámbito agropecuario provincial. Mientras en la causa penal acumula pericias psicológicas y pruebas que complican seriamente su situación procesal, Espinoza intenta sostener una agenda pública en los municipios del interior, apelando al relato de la producción y el arraigo rural para intentar desviar la atención sobre el inminente proceso en la Justicia comercial y penal.
La foto política en Alberti se suma a una serie de reapariciones públicas con las que el barón de La Matanza busca oxigenarse ante el cerco mediático y judicial. La persistencia del intendente por mostrarse al frente de actividades institucionales con menores y comunidades educativas reaviva el rechazo social, dejando al descubierto una maniobra de comunicación orientada a lavar la imagen de un dirigente severamente acorralado por las denuncias de violencia de género y abuso de poder.