Un equipo de investigadores del Conicet, la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Río Negro comprobó los beneficios ecológicos y productivos de conservar vegetación nativa en los márgenes de los cultivos. El estudio científico determinó que la preservación de estas franjas verdes funciona como un regulador natural contra los agentes biológicos adversos. Este hallazgo resulta clave para el sector porque permite optimizar la sanidad de los lotes reduciendo los costos asociados a los insumos químicos tradicionales.
La investigación profundizó en la dinámica de los denominados "bordes de cultivo", espacios periféricos que habitualmente se limpian o se descuidan durante las labores agrícolas convencionales. Los técnicos explicaron que, al mantener estas áreas con especies florales nativas, se generan corredores biológicos estables que impiden la colonización de malezas invasoras hacia el interior del lote. El entramado vegetal denso actúa como una barrera física y competitiva, disminuyendo el banco de semillas de especies perjudiciales para los cultivos principales.
El impacto agronómico directo se traduce en una mejora tangible de los rendimientos sin necesidad de incrementar las aplicaciones de fitosanitarios. Los insectos benéficos y polinizadores encuentran refugio y alimento continuo en estas estructuras vegetales, lo que eleva las tasas de fecundación en cultivos dependientes de polinización entomófila. Al mismo tiempo, las poblaciones de predadores naturales aumentan en los márgenes, transformándose en una primera línea de defensa eficiente para el control biológico de plagas aéreas y terrestres.
Los autores de la publicación técnica destacaron que esta estrategia de manejo integrado representa un cambio de paradigma hacia una agricultura de procesos en lugar de una basada únicamente en insumos. Los datos recopilados en los ensayos de campo demuestran que la biodiversidad planificada no compite con el área sembrada, sino que complementa la rentabilidad global del establecimiento rural. La menor dependencia de herbicidas e insecticidas disminuye el riesgo de generación de resistencias biológicas en la zona.