Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria presentaron una serie de recomendaciones técnicas destinadas a mitigar los efectos de la erosión hídrica en la región semiárida central del país. La iniciativa, difundida este miércoles primero de julio de 2026, se fundamenta en un ensayo desarrollado en la cuenca de El Morro, provincia de San Luis. La investigación determinó que la degradación de los recursos no responde de manera exclusiva al volumen de las precipitaciones, sino a la interacción entre el carbono orgánico, las texturas del suelo y el manejo productivo implementado por los productores.
Para llegar a estas conclusiones, los técnicos emplearon un simulador de lluvia a campo que aplicó una lámina intensiva de 36 milímetros en un lapso de 10 minutos. El ensayo determinó que las tierras destinadas a la actividad agrícola perdieron entre dos y siete veces más sedimentos que aquellos lotes que conservaban su vegetación natural. Esta diferencia radica en que los planteos bajo labranza sistemática o con baja rotación sufren una pérdida paulatina de su materia orgánica, lo que debilita la estabilidad de sus agregados y eleva la susceptibilidad al arrastre de partículas.
La pérdida de carbono orgánico, especialmente cuando los niveles descienden por debajo del 0,5 por ciento, deteriora la estructura del suelo frente al impacto directo de las gotas de lluvia. Además, las mayores tasas de desprendimiento se registran en superficies con alta presencia de limo y arcilla. En contraposición, los entornos con pastizales nativos desarrollan fenómenos de hidrofobicidad, los cuales generan una fina película líquida que actúa como escudo protector. Si bien este proceso puede incrementar el escurrimiento superficial, disminuye sustancialmente el lavado de nutrientes y la pérdida de horizontes fértiles.
"Los resultados indicaron que los suelos bajo uso agrícola perdieron entre dos y siete veces más sedimentos que los suelos bajo vegetación natural ante estos eventos críticos", detalló Pablo Peralta, investigador del INTA y el Conicet. Con el objetivo de revertir este escenario, Juan Cruz Colazo, especialista de la Estación Experimental Agropecuaria San Luis, remarcó la importancia de implantar cultivos de servicio como el centeno durante los barbechos para sostener coberturas firmes, así como recurrir a la siembra directa y proyectar terrazas comunitarias a escala de cuenca.