La Mesa Redonda de Soja Responsable (RTRS) y la organización internacional Solidaridad firmaron un Memorándum de Entendimiento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para promover el desarrollo sostenible de la cadena sojera en América Latina. La firma del convenio, rubricado por Marina Muscolo, directora ejecutiva de RTRS, y Esteban Flego, representante legal de Solidaridad en Argentina, busca coordinar esfuerzos técnicos con un enfoque prioritario en Bolivia y otros países de interés común para acelerar la adopción de prácticas responsables.
El trabajo conjunto comprende la realización de análisis comparativos entre herramientas de sostenibilidad agrícola, mecanismos de certificación y la revisión de las interpretaciones nacionales de los estándares RTRS. La iniciativa apunta a fortalecer las capacidades operativas de los productores y de los distintos eslabones comerciales frente a regulaciones internacionales cada vez más estrictas, como el Reglamento de Deforestación de la Unión Europea (EUDR).
Esta alianza busca facilitar la inserción del grano sudamericano en los circuitos comerciales más exigentes mediante el uso de esquemas de certificación grupal y programas de mejora progresiva. Asimismo, la agenda contempla la organización de seminarios, talleres técnicos y mesas de diálogo multisectoriales, orientadas a consolidar la transparencia en el origen de los productos y a garantizar el cumplimiento normativo exigido por los compradores globales.
"Esta alianza con Solidaridad refuerza el compromiso de RTRS con la construcción de cadenas de valor de soja cada vez más responsables, transparentes y resilientes", afirmó Marina Muscolo durante el acto institucional. Por su parte, Esteban Flego destacó que la colaboración representa una oportunidad concreta para potenciar las iniciativas de sostenibilidad combinando el conocimiento técnico territorial con las herramientas necesarias para responder a las demandas del mercado mundial.
El entendimiento fija un marco de cooperación general no vinculante sobre el cual se estructurarán proyectos específicos en los próximos meses. Con este paso, las organizaciones buscan integrar criterios sociales, ambientales y económicos en la producción sojera, brindando un marco de soporte técnico a los agricultores de la región frente a los desafíos climáticos e institucionales que enfrenta el sector agroindustrial.