Las sociedades rurales del norte de la provincia de Buenos Aires encendieron las alarmas y emitieron una advertencia sanitaria ante el riesgo inminente de un nuevo brote de encefalomielitis equina. Frente al incremento paulatino de las temperaturas y las condiciones de humedad que favorecen la proliferación de mosquitos —principales vectores de la enfermedad—, las entidades exigieron anticipar las campañas de vacunación para evitar pérdidas productivas y resguardar la salud animal.
El reclamo sectorial hace hincapié en la necesidad de actuar con previsibilidad, recordando las complicaciones logísticas y la alta mortandad registradas durante la emergencia sanitaria de la temporada pasada. Desde las rurales enfatizaron que la inmunización preventiva es la única herramienta eficaz para frenar la circulación viral, por lo que instaron tanto al Senasa como a los laboratorios a garantizar un suministro continuo y ágil de dosis en los mostradores veterinarios de la región.
En paralelo, los dirigentes rurales remarcaron el rol clave que deben asumir los propios productores ganaderos y propietarios de equinos. Aplicar las vacunas en tiempo y forma, mantener al día las libretas sanitarias y aplicar medidas complementarias de manejo ambiental —como el control de plagas y el uso de repelentes autorizados— resultan medidas indispensables para cortar la cadena de contagio en los establecimientos rurales.
La preocupación se concentra en la zona del norte bonaerense debido a la alta densidad de caballos de trabajo, deportivos y de esparcimiento en los distritos de la cuenca. Las rurales locales continuarán monitoreando la situación epidemiológica junto a las autoridades sanitarias para coordinar acciones de contingencia y asegurar que el esquema vacunal se complete antes de la llegada de los meses de mayor riesgo infectológico