El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) puso en marcha una cuenta regresiva para los establecimientos ganaderos de todo el país en el marco de la flexibilización del sistema sanitario. A través de la Disposición 27/2026 de la Dirección Nacional de Sanidad Animal, se estableció formalmente que los productores tienen un plazo de dos meses para informar y definir cómo implementarán la vacunación contra la fiebre aftosa y la brucelosis de cara a la primera campaña oficial del año 2027.
De acuerdo con la normativa oficial, el periodo obligatorio de comunicación para este primer operativo del próximo año deberá cumplirse estrictamente entre el 15 de octubre y el 15 de diciembre. Esta ventana temporal busca ordenar la transición hacia el nuevo esquema que permitirá a los productores optar por veterinarios privados debidamente acreditados por el organismo nacional, modificando la dinámica histórica centralizada en los entes sanitarios locales.
Asimismo, la resolución detalla exigencias rigurosas en materia logística y de infraestructura para garantizar la inocuidad biológica de las dosis. Entre los puntos centrales, se exige la inscripción formal de las instalaciones de frío mediante declaración jurada, el retiro de las vacunas dentro de las 24 horas previas a la aplicación en el campo y el mantenimiento obligatorio de un stock de contingencia del 10% en los centros de acopio para eventuales emergencias sanitarias dispuestas por el Senasa.
Finalmente, las autoridades advirtieron que intensificarán las inspecciones sin previo aviso sobre los profesionales y depósitos inscriptos. El organismo remarcó que cualquier deficiencia o alteración detectada en la cadena de frío será penalizada con la suspensión inmediata del registro, buscando blindar el estatus sanitario nacional bajo este nuevo paradigma de desregulación y libertad de elección para los productores.