La agroindustrial Bunge cerró su planta industrial de Campana, provincia de Buenos Aires, donde producía amoníaco y tiosulfato de amonio, insumos utilizados en la fabricación de fertilizantes. La medida afecta a 110 trabajadores y sus familias, este hecho fue reconocido por la propia empresa.
La compañía tomó la decisión tras evaluar distintas alternativas operativas y comerciales. Entre los motivos señaló el deterioro de la infraestructura, las limitaciones tecnológicas de las instalaciones y los cambios en el abastecimiento de insumos y las condiciones del mercado.
El cierre alcanza exclusivamente a esta operación industrial y también involucra a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), que participaba con el 17,5% de la producción.
Mientras se define la situación del personal afectado, Bunge continuará con el resto de sus actividades en el país. La decisión marca el fin de una operación industrial con décadas de trayectoria y reabre el debate sobre la competitividad de la producción local de insumos estratégicos para el agro.