La reforma de la Ley de Biocombustibles volvió a quedar trabada en la Cámara de Diputados. El plenario de las comisiones de Energía, Presupuesto y Hacienda, y Agricultura no logró emitir dictamen por las diferencias en torno a la participación de las grandes aceiteras en el mercado interno de biodiésel.
El proyecto, que cuenta con media sanción del Senado, propone elevar el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10% y el de bioetanol en las naftas del 12% al 15%.
El principal cuestionamiento de legisladores del PRO, la UCR y el MID apunta a la apertura del mercado a las grandes compañías agroindustriales. Las pymes advierten que podrían perder participación frente a empresas con mayor capacidad productiva y financiera.
Una de las alternativas planteadas durante el debate es elevar el corte de biodiésel al 12% o 12,5%, para ampliar la demanda y permitir la participación de ambos segmentos. Sin embargo, el oficialismo no aceptó modificaciones al texto aprobado por el Senado.
La falta de acuerdo obliga a continuar las negociaciones y demora una reforma que también genera expectativas en las provincias productoras de bioetanol, cuyo capítulo cuenta con mayor consenso. En ese sentido, el diputado cordobés Carlos Gutiérrez cuestionó la demora y advirtió que la falta de avances perjudica a las provincias productoras. También sostuvo que existe disposición para negociar mejoras en los porcentajes de corte, pero reclamó que las diferencias no se conviertan en un obstáculo permanente para sancionar la ley.
Con el cierre de año legislativo, la posibilidad de que la reforma sea aprobada antes de finalizar 2026 es cada vez más lejana.