El Gobierno nacional actualizó los precios de los biocombustibles destinados a la mezcla obligatoria con combustibles fósiles. La medida fue oficializada mediante las Resoluciones 306/2026 y 307/2026, publicadas en el Boletín Oficial.
El biodiésel pasó a costar $2.074.474 por tonelada, un incremento del 2,07% respecto de octubre. En tanto, el bioetanol de caña de azúcar se fijó en $1.104,886 por litro y el elaborado a base de maíz en $1.012,662, ambos con una suba del 2%.
La Secretaría de Energía justificó la actualización por la necesidad de adecuar los valores a los costos de producción y evitar desfasajes en el mercado.
Para noviembre también se establecieron plazos máximos de pago de siete días corridos para el biodiésel y de 30 días para el bioetanol.
La actualización se produce mientras continúa trabado en Diputados el debate por una nueva Ley de Biocombustibles, que propone elevar los porcentajes de mezcla obligatoria y mantiene diferencias entre las grandes empresas y las pymes del sector.
La iniciativa tiene media sanción del Senado, pero no consigue avanzar en Diputados por las diferencias entre las grandes aceiteras y las pymes productoras de biodiésel. El tratamiento podría postergarse hasta 2027.
El principal conflicto enfrenta a las grandes empresas aceiteras, nucleadas en CIARA, con las pymes regionales agrupadas en CEPREB. Estas últimas cuestionan la apertura del mercado a compañías de mayor escala y advierten sobre el riesgo para unas 25 plantas industriales y sus puestos de trabajo.
La reforma propone elevar el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10% y el de bioetanol en las naftas del 12% al 15%, dentro de los 12 meses posteriores a su eventual aprobación. También plantea reemplazar el sistema de cupos y precios regulados por un mercado de comercialización más abierto.
Mientras las grandes aceiteras reclaman aprobar el texto sin modificaciones, las pymes solicitan ampliar el porcentaje de mezcla y garantizar su participación durante más tiempo. Las diferencias también atraviesan a los bloques políticos, con posiciones distintas según los intereses productivos de cada provincia.
De no alcanzarse un acuerdo durante noviembre, el tratamiento podría pasar a las sesiones extraordinarias y quedar postergado hasta 2027, demorando una reforma que involucra inversiones, empleo y el futuro de la industria nacional de biocombustibles.