Un campo de trigo de la zona rural de Pergamino amaneció con extensas franjas de plantas acostadas que formaron curiosas figuras sobre el terreno. La imagen se registró luego de las lluvias y los fuertes vientos de la madrugada del lunes.
Aunque a primera vista los dibujos parecen trazados sobre el cultivo, se trata de un fenómeno agronómico conocido como vuelco o acame: los tallos se doblan o las plantas pierden su posición vertical por la acción del viento, las precipitaciones y la humedad del suelo.
El daño no necesariamente implica la pérdida total del cultivo, pero puede complicar la cosecha y afectar el rendimiento y la calidad del grano. Su impacto dependerá de la superficie afectada y del estado de desarrollo de las plantas.
Por el momento, será necesaria una evaluación a campo para determinar la magnitud de los daños y las posibles pérdidas productivas.
Cuando las espigas quedan próximas al suelo, aumentan las dificultades para realizar una recolección eficiente. Además, si persisten condiciones de elevada humedad, pueden aparecer problemas asociados con la permanencia del material vegetal acostado.
La magnitud del daño dependerá de cuánto trigo haya resultado afectado, del estado de desarrollo del cultivo y de la posibilidad de que algunas plantas recuperen parcialmente su posición.
Para determinar si se produjo un vuelco de tallo o de raíz es necesario examinar la base de las plantas. En el primer caso pueden observarse doblamientos o quebraduras; en el segundo, los tallos permanecen relativamente enteros, pero las plantas se inclinan desde su sistema de anclaje.